jueves, 20 de marzo de 2014


La respuesta más simple es que debemos dejar atrás la idolatría. Ese es el primer mandamiento: No tendrás otros dioses delante de mí. Estos ídolos no tienen que ser representaciones evidentes de lo divino; no tienen que ser de piedra o de madera o mármol. Hay todo tipo de dioses: educación, atletismo, matrimonio, elección, poder, el expresarme, la belleza, el éxito...


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