sábado, 29 de marzo de 2014


¿Cuál sería la primera imagen que viene a tu mente si un niño de unos cuatro años de edad desafiara a su padre a una pelea? Quizá pensarías con ternura y hasta con humor, que en su insensatez e ignorancia el pequeño ha tenido una equivocada perspectiva de su contrincante, esto solo movería al padre a reírse y acariciarle su cabeza tiernamente para enviarlo de nuevo a jugar...


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