domingo, 23 de febrero de 2014



Cuando se morían los creyentes del Antiguo Testamento, sus espíritus inmediatamente iban a la presencia de Dios. Por ejemplo, en Salmo 16:11, el salmista anticipaba dejar este mundo para ir a la presencia de Dios y encontrar placer y plenitud de gozo por siempre. De nuevo, Salmo 23:6 nos muestra que el salmista anticipaba estar en la presencia de Dios después de su muerte. Job expreso una idea similar cuando dijo “aun en mi carne he de ver a Dios” (Job 19:25-27).

Además, las palabras de Jesús son claras en Mateo 22:23-32 cuando Él enseño que los creyentes del Antiguo Testamento iban directamente a la presencia de Dios en cuanto morían. En ese pasaje, Jesús reprende a los Saduceos, quienes no creen en la resurrección (22:23). Note lo que Él dijo en los versículos 31-32:

“Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos”.

Estas palabras tienen significado solo si Abraham, Isaac, y Jacob – todos creyentes del Antiguo Testamento – están viviendo en la presencia de Dios.

Creyentes del Antiguo Testamento recibirán cuerpos glorificados en la Segunda Venida de Cristo (Ez. 37:12-14; Da. 12: 1-2; Mat. 25:46; 1 Te. 5:1-11; Ap. 20: 4-6). Pero mientras, sus espíritus moran en la presencia de Dios.


Extraído de la página web de "GRACIA A VOSOTROS"

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