viernes, 27 de diciembre de 2013



Dos investigadores de la Universidad de Cornell probaron con su trabajo que cuanta más ignorancia tenemos, más tendemos a pensar de nosotros mismos en términos de grandeza, superioridad y altivez.
Una persona ignorante rodeada de otros más ignorantes que él es muy probable que se vea a sí misma como sabio y astuto. Simplemente porque se mide a sí mismo con lo que conoce.

En 2 de Corintios 10:12 Pablo habla de personas que se medían entre ellos y así llegaban a la conclusión de su supuesta grandeza:
"ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos".

La soberbia siempre está unida a la ignorancia. Como el prototipo de hombre del que hablaba Pablo en 1 Timoteo 6:3,4 que no se conforma a las "sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo". El lo describe diciendo: "está envanecido, nada sabe". Soberbia e ignorancia juntas.

Cuanto más conocemos las capacidades de otros, más pequeños nos vemos.
Y cuanto más conocemos la Magnificencia de Dios, más juiciosos somos para medirnos a nosotros mismos.

Leer sobre el trabajo de estos dos investigadores en "BBC MUNDO"

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